La voz cautiva con ecos de hogar

Colaborador: Lara Morello

Vega es sinónimo de esmero, tesón, apuesta por lo imprevisible, cautela y mimo para la música, ahora que esta sufre sus peores momentos a nivel de elaboración.

Si algo cabe destacar de Vega es su artesanía para todo, desde sus composiciones hasta el merchandising de la gira. Y, esa, es una de las principales claves del éxito de la polivalente autora.

La Reina Pez es su última gran joya, donde se cuidan la caligrafía tanto como todos los porqués que afloran desde que este proyecto tomó partida. Es ya el álbum que se puede decir que sella su estilo, ese que se empezaba a fraguar desde sus primeras letras. Desde siempre ha sido arraigada a sus principios, a la familia, a los valores, a la valentía, a los sueños aunque a veces remangados (porque una mente y sentencia como la suya, no siempre se deja separar los pies del suelo, es ahí y por eso mismo cuando todo termina por cumplirse) y a la autodeterminación, detalles que se cuelan siempre en sus canciones.

Vega vuelve a arriesgar bajo el arrope de La Madriguera Records y el sello Subterfuge Records sus grandes aliados para paliar la falta de criterio, contenido de calidad, diversidad y demanda de lo auténtico en las listas de ventas. Pues otra vez surfea los primeros puestos con canciones contundentes, reales y con historias transgeneracionales y cotidianas contadas como solo ella puede.

Bajo un sonido auténtico y crudo asoman coros a cargo de Laura Gómez que han tomado protagonismo en esta etapa y dan luz y brillo a la voz rasgada y cálida de Vega, donde temas como Sombras, Después de ti, Haneke, Sally o Buitres (que esconde una reminiscencia de Cristina Rosenvinge, desde aquí la posible petición de dueto) se vuelven infinitas. Las guitarras de Kike Fuentes vuelven a ser determinantes en el sonido de Vega, donde destacan la rotundidad, trémolos y variedad de acordes en mayor con semblante menor gracias a la versatilidad del guitarrista, manteniendo una cadencia envolvente como bien puede apreciarse en Santa Cristina, Haneke, Después de ti o ¿Dónde estabas tú?.

Si algo que a percepción personal hace que te metas de lleno en la línea de cada tema son las baterías imposibles de Cesar Uña, un espectáculo de beats y tempos clavados en dinámica y sincronía a todo color. Como sonido diferenciador frente a otros artistas, Vega encabeza sus raíces gallegas y Budiño hace honor con las gaitas y flautas más folk presentes en Santa Cristina y La Reina Pez, dos de los pilares más sobresalientes del séptimo álbum de la autora. La más personal y que se suelta un poco de la cadena lineal de la temática y dinámica de La Reina Pez es When Mary Comes, un tema en inglés, con dejes country y un alto valor sentimental que es una de las sorpresas de este disco por su impacto y sorpresa con violines, teclados y steel guitar desde Los Ángeles. En contraplano, y con la importancia que tiene el bajo, se encuentra Arturo Ruíz dando peso, espacio y sentencia a cada corte de La Reina Pez. Todo ello bajo la atenta mirada, de nuevo y consecutivamente, de la producción de Sebastian Krys en los Hansa Studio de Berlín donde se grabó además con documental propio de todo el proceso del disco.

Vuelve la Vega reflexiva con ¿Dónde estabas tú?, la Vega optimista con Puede Ser dando pulmón a las expectativas, la Vega descarada y divertida con Sally, la Vega luchadora e incansable frente a romper lanzas con Peces y la defensora de las rarezas con La Reina Pez. En definitiva y una vez más, vuelve la mejor versión de una de las mejores autoras de nuestro país, que perseveran de corazón y con autenticidad. Un salve a ti, Vega.

La Reina Pez es un disco optimista, reivindicativo, complejo por su ejecución y preparación, a la par que sencillo por la cercanía altamente visible en unas letras en las que puede verse reflejado cualquiera que quiera hacerlo. Puedes nadar o quedarte en la orilla, de ti depende cambiar tu estrategia y que la rutina, tus metas o miedos no te dominen. Y el mejor bote salvavidas son discos como este que se firman bajo tinta, sacrificio y talento, para que impregnen bien y contagien ganas de surcar.

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