El mundo y la genialidad de Pablo López

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El pasado 4 de septiembre salía a la venta el que es el segundo álbum de estudio de Pablo López. El mundo y los amantes inocentes es el título de esta compilación  de 10 temas donde el malagueño deja claro su maestría y su fuerza a la hora de componer.

El primer single que conocimos de este trabajo fue El Mundo, tema publicado a principios de junio y que sirvió como banda sonora para la segunda temporada de la serie El Príncipe (Mediaset España). Como adelanto y carta de presentación de su segundo trabajo dio en el clavo: intensidad, y sentimiento.

El mismo día del lanzamiento de este trabajo se presentaba el segundo single Tu enemigo, con la compañía del colombiano Juanes. Un gran acierto la inclusión de este tema, en donde cada uno de los participantes busca hueco para su propio estilo, dándole forma a  una canción perfectamente hilada donde la compañía de Juanes no hace más que mejorar las facultades de este disco.

El resto del disco lo componen 8 canciones con estilo marcado y  generalmente in crescendo donde Pablo López, hace lo que mejor sabe hacer, dibujar en forma de canción historias cotidianas romanticonas. Destacar una, o más de una de estas 8 canciones se me hace demasiado difícil ya que todas tienen sus puntos débiles y sus puntos fuertes. Lo que sí me permitiré la licencia es de destacar mi favoríta, aunque ha sido bastante difícil decantarme solo por una me quedaría con Debería, una de esas tantas historia que pudo haber sido y no fue contada con la maestría habitual de Pablo López y que a todos nos hace situarnos en momentos pasados.

Pablo López ha sabido sellar lo que es su propia marca personal, composición y voz que hacen que una vez que empieces a escuchar el disco no te quede otra que seguir haciéndolo una y otra vez; una continuación perfecta a su anterior trabajo, Once historias y un piano, que si bien  roza la perfección, no alcanza el alto nivel de su predecesor. Un disco para disfrutar de los sentimientos y de las historias, también para disfrutar de la capacidad de Pablo López de plasmar en canciones vivencias y experiencias que a todos nos han pasado.

Para muchos  puede ser un disco empalagoso y lineal, para otros (como para mí) una auténtica genialidad que sitúa a Pablo López como uno de los grandes dibujantes de canciones del panorama musical español.

[La sección Oído Crítico depende directamente de la subjetividad del autor de cada entrada, El Ritmo No Pare no se hace responsable de las opiniones vertidas por los mismos]

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